
153 años pasaron desde que Las Residentas se reunieron y decidieron donar sus joyas para ayudar a financiar la Guerra contra la Triple Alianza. Las mujeres del campo merecen igual mención ya que gracias a ellas los soldados combatieron el hambre, la sed y el frío.
Desde el año 1975 se rinde homenaje a este hecho que puede considerarse icónico, pero que sin embargo, trae a la vista una realidad de siempre; la mujer paraguaya destaca por su valentía y por su fuerza de voluntad que hace que sus fuerzas físicas sean aún mayores.
La donación de la mujer paraguaya es diaria, desde antes y hasta nuestros días. Desde que da la vida por sus hijos y renuncia a sí misma por el bien de los demás. Está atenta a las necesidades de los suyos y aunque se tope con un No, ella siempre buscará el camino para el Sí.
La mujer paraguaya es noble, es aguerrida, y tiene metas bien definidas. Ella sabe que luchar por lo que quiere, por sus sueños, no será un camino fácil, pero tampoco imposible. Nuestras mujeres son las primeras en levantarse y las últimas en acostarse, velando siempre por nuestra felicidad.
Por estas donaciones de cada día, queremos desearles ¡feliz día de la mujer paraguaya!